Garantizar la seguridad en instalaciones penitenciarias modernas exige erradicar el contrabando digital. Los teléfonos móviles no autorizados y las incursiones de drones se han convertido en las herramientas principales para la coordinación del crimen organizado, la extorsión y la planificación de fugas desde el interior. En PROJammers, dotamos a las administraciones penitenciarias de infraestructuras tecnológicas de inhibición y detección diseñadas para neutralizar estas amenazas, asegurando el aislamiento electromagnético de los reclusos sin comprometer las comunicaciones críticas de los funcionarios y fuerzas de seguridad.
Este sector abarca prisiones de máxima y media seguridad, centros de detención preventiva, instalaciones correccionales y complejos penitenciarios federales. Son entornos arquitectónicamente complejos y de alta densidad donde el control absoluto del espectro radioeléctrico es una condición indispensable para el mantenimiento del orden y la custodia efectiva.
Los directores de seguridad y gestores de prisiones requieren soluciones permanentes, selectivas y auditables:
Inhibición selectiva (Managed Access): Bloqueo total de dispositivos móviles (4G/5G/LTE/Wi-Fi) de los reclusos, manteniendo operativas las frecuencias de radio oficiales (TETRA/P25) y redes administrativas.
Defensa antidrón (C-UAS): Prevención de la entrega de contrabando (drogas, armas, teléfonos) mediante la detección y neutralización de UAVs en el perímetro aéreo del complejo.
Detección de contrabando electrónico (TSCM): Capacidad para localizar dispositivos ilícitos ocultos o apagados en las celdas mediante barridos técnicos avanzados.

Nuestra propuesta técnica engloba todas las dimensiones del espectro radioeléctrico, gestionadas de forma convergente para otorgar a la institución el control absoluto del recinto. Transformamos la vulnerabilidad en un entorno blindado mediante la integración de inhibición pasiva, detección activa y una plataforma de Mando y Control (C2) centralizada, operando 24/7/365.
En un entorno donde un teléfono móvil introducido de contrabando es tan peligroso como un arma física, PROJammers se consolida como el integrador tecnológico de referencia para el aislamiento electrónico de complejos penitenciarios. No nos limitamos a instalar bloqueadores genéricos; desplegamos una infraestructura resiliente de grado industrial, diseñada a medida para la topografía de la prisión, que garantiza la supresión de redes no autorizadas. Mediante arquitectura a prueba de sabotajes y filtros de cavidad de alta precisión, aseguramos que la condena de aislamiento sea efectiva tanto en el plano físico como en el electromagnético.

Aportamos un know-how técnico integral en la implementación de soluciones llave en mano, adaptando la propagación del bloqueo electromagnético a la densa arquitectura (hormigón armado, acero) característica del centro penitenciario.
Suministramos infraestructuras de inhibición altamente probadas en prisiones de máxima seguridad, garantizando una robustez, redundancia y control de temperatura que superan ampliamente cualquier equipo comercial estándar.
Aseguramos la operatividad ininterrumpida mediante acuerdos de nivel de servicio preventivo y actualizaciones de firmware, garantizando que la infraestructura escale y se adapte ante la evolución de las nuevas bandas 5G y protocolos de drones.
En PROJammers, entendemos que en el sistema penitenciario el control de las comunicaciones externas es la línea roja de la seguridad estatal. No solo suministramos cajas bloqueadoras; entregamos la capacidad de auditar cada pulso radioeléctrico y erradicar amenazas antes de que se gesten delitos desde el interior.
En un complejo penitenciario, las paredes son densas y la arquitectura un obstáculo para las ondas, pero no para la inteligencia electromagnética. Dominar el espectro en prisiones exige un balance matemático exacto entre la supresión de frecuencias ilícitas (contrabando) y la garantía del servicio crítico (guardias).
A diferencia de los equipos comerciales que interfieren indiscriminadamente y son vulnerables al vandalismo, nuestras arquitecturas penitenciarias están diseñadas para el rigor extremo del sector correccional. Integramos tecnología de supresión de vanguardia para devolver a la administración el control absoluto, porque el aislamiento que importa hoy no es solo de muros, sino de señal.